febrero 18, 2006

Espiritualidad sin espíritu

Espíritu es un término con que se describe la parte sensible de una persona.

También suele usarse como sinónimo de “alma” en ambientes religiosos y a veces incluso como “mente” en el ámbito científico racional.

Se suele decir que alguien tiene “una gran espiritualidad”, cuanto este tiene un carácter apacible del tipo “sabio” o cuando es religioso activo.

Generalmente se asocia al ser espiritual por su relación con alguna entidad metafísica, llámese Dios, Buda, Ala, el cielo, el nirvana, etcétera.

Pero eh ahí el problema: ¿en donde queda el espíritu para las personas que no creemos en ningún ente metafísico y solo profesamos el racionalismo o humanismo laico?

Sabemos que al menos el espíritu como “alma” no existe.

Pero ¿Cómo le llamamos al estado de inspiración que algunos llaman “gran espiritualidad”?

¿O tendrá mas que ver con el éxtasis experimentado al ver un cuadro o escuchar una melodía que nos emocione al extremo?

En este caso en particular se trata más bien de sensibilidad, para lo que estoy seguro no es necesario tener espíritu.

La sensibilidad es una reacción del intelecto, incluso a veces de la educación.

Pero, ¿en que se parece la espiritualidad a la sensibilidad?

La sensibilidad es la cualidad de interesarse por los demás, esto incluye las creaciones artísticas y manifestaciones de la naturaleza.

La espiritualidad es la cualidad de mostrarse en comunión con un ente metafísico y se demuestra con el genuino interés en los demás, en el arte, en la naturaleza y en los problemas del mundo.

Si trato bien a mis semejantes, si me intereso por sus problemas, si trato de comprenderlos, si soy tolerante, si disfruto una puesta de sol o un cuadro de Monet, si trato de entender el significado de la vida y pongo atención a las emociones y sus causas, entonces soy un ser espiritual y al mismo tiempo un ser sensible.

Entonces, si es posible ser espiritual sin creer en el espíritu como ente autónomo, sino mas bien como un nombre mas adecuado para la cualidad adquirida por medio de la educación y que se llama sensibilidad.

Asunto resuelto, no creo en el espíritu, pero soy un ser espiritual.

Juan Carlos Bujanda Benitez
Febrero 18, 2006

10 comentarios:

marvision dijo...

Juan Carlos, no nos debemos cerrar a nada, es el problema, no se trata de creer, sino de buscar la verdad, dime tu a mi sino, toda postura “radical” no es buena, tu eres un ser humano que reflexionas, está bien que creas lo que ves, yo también, pero siempre dejo un pero….y busco, reconozco que no encuentro, pero estoy ahí, pensando que no tenemos que estar preparados para verlo todo, quizá porque todavía nos queda maduración en la evolución. El ser cerrado, y esto no es un consejo, cierra ventanas y puertas. Ya ves, yo busco en los dos y de momento “ganan tus argumentos” pero sigo buscando, me gustaría hablar contigo de estos temas.

Juan Carlos Bujanda Benitez dijo...

Marvision:

Y no te das cuenta que cuando dices que no debemos cerrarnos a nada, esas declarando una postura radical? Yo pienso que existen muchas cosas a las que debemos estar cerrados, por ejemplo en mi caso, estoy cerrado a creer algo sin tener evidencias, si alguien me dice: "Confia en mi, pasarte la luz roja sin ver a los lados, no te pasara nada" esta es una idea a la que estare cerrado, necesito evidencia al respecto.

En realidad no llego al extremo de que tenga que ver fisicamente dichas evidencias, hay muchas formas de tener certeza, no solamente por medio del sentido de la vista, de hecho nuestros 5 sentidos son los metodos menos confiables cuando se trata de dar pruebas de algo, si acaso serian experiencias anecdoticas.

Ademas la definicion de "esceptico" no es el que duda o niega todo, la raiz griega de la palabra es "el que busca", pero debo confesar que a veces me es dificil no expresarme en terminos como "yo se que no existe alma" en vez de decir "creo que no existe alma", pero lo hago para que no queden dudas de mi postura al respecto.

Como veras el ser esceptico no te cierra posibilidades, al contrario estas abierto a cualquier cosa, pero esto no significa creerlas todas, sino buscar en todas, compararlas, analizarlas, creer algunas, dudar de otras y desechar el resto.

Saludos

marvision dijo...

Si escéptico significa "buscar" yo soy escéptica, no me gusta cerrarme a nada, gracias por tu explicación. bye, bye

LaMaga dijo...

La verdad absoluta no la tiene nadie, sólo tenemos dudas, muchas muchas, y esas al final del día motivan. Saludos espirituales

Juan Carlos Bujanda Benitez dijo...

Y esa aseveracion es verdad? Porque si lo es, entonces es una verdad absoluta, y si no lo es, entonces puede ser falsa y significaria que pueden existir verdades absolutas que no?

Perdona el afan de racionalizar cualquier comentario, pero es el tema del blog, si fuera uno de los tuyos entonces usaria los sentidos.

Y no es queja, a veces visito tu blog para darme un respiro de temas mentales y bajar al espiritu, donde quiera que este se encuentre.

Saludos y gracias por tu visita.

Juan Carlos Bujanda Benitez dijo...

Por cierto:

"Nadie puede vivir de cara a la verdad, sin caer enfermo o dolerse hasta los huesos"
Sabines

!Verdad absoluta!

Blog de Kekox dijo...

el extasis que sentimos al contemplar alguna obra bella, es una inundacion de sustancias quimicas en el cerebro.
sientes que eres un ser espiritual porque tu cerebro reponde quimicamente a situaciones diarias?

Jorge Efren Bogado Velazquez dijo...

Por un lenguaje inadecuado, a veces, se da a estas sensaciones sensitivas un significado espiritual, y decimos que el perro tiene alegría, por la satisfacción que siente junto a su amo; y que está triste cuando lo pierde. Pero estos sentimientos son de orden sensitivo. Lo mismo que nuestro bienestar depende de la temperatura de la habitación, lo cual es puramente sensitivo.
Este lenguaje inadecuado es muy frecuente. También decimos que el ordenador está pensando, cuando lo que hace es buscar una palabra o un documento.

Y esta operación es puramente material, no tiene nada de reflexión, que es de orden espiritual.
«Mientras que nuestros sentidos son comunes con los animales, el entendimiento capaz de raciocinio abstracto es propio del hombre»[2].



Jorge Efren Bogado Velazquez dijo...

Un perro ante un libro abierto sólo aprecia el papel blanco, la tinta negra y los colores de las fotos; pero se queda indiferente ante los que diga esa página, pues no capta las ideas porque éstas no son materiales.

El hombre no se queda indiferente ante las ideas porque tiene alma espiritual que capta lo que no es material.
Si no tuviéramos alma espiritual, capaz de captar ideas, ante un escrito nos quedaríamos igual que el que no entiende el telégrafo morse, ante una tira de puntos y rayas, que se queda lo mismo si la noticia recibida es buena o es mala.

En un libro, lo material es el papel y la tinta; pero yo al leerlo capto algo que no es material: sus ideas.
«Fuera de la especie humana no conocemos ningún animal capaz de hacer razonamientos abstractos... La actividad mental humana basada en conceptos abstractos es cualitativamente diferente a los procesos bioeléctricos que ocurren en el cerebro... Existe en nosotros un ente no material capaz de razonamientos abstractos»[3].
Si un profesor de matemáticas traza una circunferencia en la pizarra y señala el centro la define así: «La circunferencia es una curva cerrada en la que todos los puntos equidistan de otro llamado centro».
El alumno que le ha escuchado comprueba la correspondencia entre la definición que ha escuchado y el dibujo que tiene delante. Pero un hipotético gato presente en la clase ha oído lo mismo y ve el mismo dibujo, pero es incapaz de comprobar nada.



Jorge Efren Bogado Velazquez dijo...

Los animales sólo se mueven por el instinto de conservación del individuo y de la especie: reproducción y supervivencia (alimentación y defensa de la vida).



Al hombre le gusta celebrar grandes acontecimientos de su vida: nacimientos, bodas, muertes, aniversarios, etc. Los animales no entienden de celebraciones.



El Premio Nobel de Medicina, Alexis Carrel, dice: «el alma es el aspecto de nosotros mismos que es específico de nuestra naturaleza, y que distingue al hombre de los demás animales»[4].



Los animales tienen modo de comunicarse. Pero esto no es prueba de inteligencia.

Esta comunicación entra en el campo de los instintos.

Un canario puede emitir un conjunto de sonidos instintivos, pero es incapaz de interpretar la partitura de una sinfonía de Beethoven.

«Entre el lenguaje humano y la comunicación de los animales existe un foso insalvable.

Los animales son capaces de expresar distintos estados afectivos: amistad, temor, sorpresa, etc.; pero son incapaces de expresar juicios.

Algunos chimpancés pueden repetir palabras sencillas, pero son incapaces de construir frases»[5].

A pesar de que un chimpancé tiene un aparato vocal capaz de pronunciar toda clase de palabras, después de seis años de instrucción, sólo se consiguió que pronunciara seis palabras; mientras que un niño en ese tiempo es capaz de conocer y pronunciar más de dos mil.

Es que no se trata de voz, sino de inteligencia.

«La posesión de un lenguaje articulado es prueba evidente de la supremacía del hombre. El lenguaje de los animales, cualesquiera que sean sus modalidades, no va más allá de un encadenamiento de automatismos»[6].

El chimpancé puede manipular un restringido vocabulario de signos, pero esto está muy lejos de la creatividad del vocabulario humano. (…) El que un mono utilice una piedra para cascar nueces no se puede comparar con los ingenios técnicos del hombre[7].



Los animales tampoco ríen, pues para captar el humor hace falta inteligencia. Si le das un libro de cuentos a un niño, se divierte y se ríe con los dibujos. Pero si ese libro se lo das a un gato, se queda indiferente.

Los animales no captan el humor, porque no tienen inteligencia.



Los animales no captan la causalidad, pues para eso hace falta tener inteligencia.

En octubre del año 2003 hubo en Los Ángeles (California) un tremendo incendio que, además de producir muchos muertos, dejó sin hogar a más de diez mil personas. Parece que fue provocado. Esto causó general indignación; pero los perros que presenciaron el incendio no pudieron indignarse pues nada podían saber de las causas del incendio: no tienen inteligencia.
9,2. Nuestra alma inteligente es el gran abismo que nos separa de los animales. Gracias a Dios, los hombres somos algo más que animales. Tenemos un alma inteligente, espiritual e inmortal, destinada a conocer a Dios y a gozar de la gloria por toda la eternidad.





[1] ANTONIO ROYO MARÍN, O. P.:Teología de la salvación, 2ª, I, 123. Ed. BAC. Madrid, 1965.

[2] MANUEL CARREIRA, S.I.: El creyente ante la Ciencia, I, 4 Ed. BAC. Madrid. 1982.

[3] Revista IBÉRICA de Actualidad Científica, 196 (I-1979) 24.

[4] ALEXIS CARREL: La incógnita del hombre, pg. 132. Ed. Ibérica. Barcelona.

[5] JOSÉ LUIS PINILLOS: La frontera entre la comunicación animal y el lenguaje humano. Revista IBÉRICA, de Actualidad Científica, 151 (XII-1974) 515.

[6] T. CARBÓ: El origen del lenguaje. Revista IBÉRICA de Actualidad Científica, 129(III-1973)118.

[7] Véase JOHN POLKINGHORNE: Explorar la realidad. La interrelación Ciencia y Religión, III. Ed. Sal Terrae. Santander. 2007.

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